Hay ámbitos en los que el azar desempeña un papel marginal y uno de ellos es precisamente el mundo del motor y de los deportes de resistencia. El éxito de Volkswagen es ejemplo paradigmático de que las victorias se consiguen a largo plazo, especialmente en el Dakar. La inversión de la marca alemana, que se había fijado el objetivo de conducir al primer vehículo diesel al éxito en el rally raid más duro, empezó en 2003. Después de unos primeros pasos dubitativos, algún progreso, ciertas confirmaciones y también malas pasadas, finalmente en 2009 el Touareg alcanza su objetivo, con un dominio en la materia de principio a fin de la prueba.